La codificación en frutas y verduras.

Del campo al plato

El consumidor busca, en los productos que compra y consume, calidad y también seguridad, por eso la codificación en frutas y verduras es tan importante. Las empresas del sector de la alimentación necesitan sistemas de codificación fiables y eficientes para poder garantizar la calidad de sus productos y localizar rápidamente y con precisión los lotes de producción, por si es necesario retirarlos urgentemente de circulación.

Estos sistemas de codificación, han sido desarrollados para controlar la trazabilidad de los productos alimentarios, en su recorrido de la granja hasta el plato, o como se conoce en el sector “From farm to fork”.

El objetivo es tener un control exhaustivo de los productos desde su origen – las granjas en el caso de los animales y el campo en el caso de las frutas y verduras – pasando por las industrias de transformación de alimentos, los comercios donde se distribuyen a los consumidores, así como todos los agentes que intervienen en su transporte y logística.

 

Tecnologías de codificación y marcaje en el sector de la alimentación

El sector hortofrutícola es uno de los sectores para los que Macsa ID desarrolla soluciones de codificación y marcaje. Atendemos a las diferentes necesidades de cada producto, ofreciendo diferentes tecnologías adecuadas para cada sustrato y producto.

Si bien la codificación por tinta ha sido por tradición la tecnología más extendida en el sector de la alimentación, la codificación por láser va ganándole terreno por su versatilidad, permanencia limpieza y durabilidad.

 

Sus usos van desde el marcaje y codificación sobre bandejas de fruta y verdura a procesos como el corte o el micro perforado de envoltorios de plástico para garantizar la circulación de aire dentro del envase de frutas como las fresas.

Macsa ID dispone también de una amplia gama de etiquetadoras dirigidas, en el sector de la alimentación, principalmente a envases primarios (cajas) y a secundarios (palés).

 

 

Codificación directa sobre producto.

El láser abre nuevas posibilidades al sector de la alimentación en lo que a codificación se refiere, como por ejemplo la codificación directa sobre la piel del producto.

La filosofía de esta nueva codificación directa sobre producto, bautizado en el sector como “marca natural”, tiene su origen en el interés de los consumidores por volver al producto a granel o por unidades. Esta tendencia está estrechamente relacionada con la voluntad de dichos consumidores de reducir todo lo posible el packaging y, en especial, el plástico de los productos que se llevan a casa. Pero la normativa Europea obliga a la codificación de los envases y eso choca con la eliminación total del packaging.

El sistema de codificación más recomendado para este tipo de aplicación es sin duda el láser. La codificación sobre la piel de frutas y verduras necesita un sistema que garantice la permanencia de la codificación pero por encima de todo, que garantice la integridad del producto.codificación frutas y verduras

 

El láser permite olvidarse de las tradicionales etiquetas adhesivas, que a menudo saltan con el roce o el movimiento, y además ofrece mayor superficie de impresión y, en consecuencia, más espacio para información. Las etiquetas, que en un primer momento parecen ser inofensivas, generan un enorme ahorro en plástico, energía y emisiones de CO2 con su eliminación.

El láser es un sistema totalmente seguro para las frutas y verduras pero genera ciertas dudas que han llevado a los países en los que ya se utiliza a realizar estudios para corroborar que salvaguarda la integridad de los productos. La preocupación inicial era si generaba vías de entrada a bacterias y otros contaminantes, e incluso, si generaba la pérdida de agua en las piezas. Un estudio publicado en la revista HortTechnology lo descarta: el láser de dióxido de carbono solo afecta a las primeras capas de células de la fruta. Es un sistema totalmente seguro sanitariamente hablando, además de ofrecer un marcaje permanente, no transferible y a prueba de manipulaciones.

En un artículo en The Guardian cuenta cómo los supermercados suecos remplazan las etiquetas adhesivas por el marcaje láser y cómo usando este nuevo sistema en todos los aguacates orgánicos que se venden en un año se ahorrarían 200 km de plástico por 30 cm de ancho.

Además, señala que la tecnología láser también produce un 1% de las emisiones de carbono necesarias para producir un adhesivo de tamaño similar. Parece poco pero se da una reducción significativa de papel, tinta, pegamento, además de la energía empleada en el corte de las etiquetas y el transporte de las mismas.

El coste inicial del láser es importante, pero tras la inversión inicial, es más coste-efectivo que las etiquetas. Vale la pena solo como inversión de futuro si permite reducir el impacto de las empresas del sector de la alimentación sobre el planeta y reducir el gasto de energía.

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